Bisueños

May 2nd, 2012
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La ilustración de este post es de Sara Bonde

Ocurrió al amanecer, después de una de esas ocasiones en las que vives de noche para dormir de día, solidariamente acompañado. A pesar de tratarse de un día festivo, la fuerza gravitatoria de la cama era inusitadamente virulenta, y nos mantenía fusionados a ella con sábanas que actuaban como telas de araña. El sol comenzaba a alumbrar las motas de polvo a través de la ventana, y los sonidos que entraban por el balcón nos recordaban que en el mundo exterior todo funcionaba normalmente.

El primer intento de abandonar el lecho onírico fue vacuo. Tras el desperezo protocolario y el torpe y largo procedimiento de retirar las sábanas (semejantes ya a losas graníticas en este punto), convergimos en la conclusión de que algo ocurría que no nos permitía levantarnos e iniciar la rutinaria conducta de calentar el café, poner a hacer las tostadas y untarlas con mermelada y mantequilla. La crisis de histeria sobrevino cuando nos dimos cuenta de que sobre la cama había caído un libro de Kim Stanley Robinson, que hasta entonces había cumplido soberbiamente con un mero propósito sostenedor de otros libros. Mi femenina compañera comenzó a patalear y gritar, temerosa de que el objeto extendiese su tedio interior a nuestras vidas, ya de por sí condenadas a una eternidad de hastío.

Tras unos minutos vociferando con la esperanza de que nuestros compañeros de piso pudiesen acudir a liberarnos, la primera de ellas cruzó el borde que delimitaba el límite fronterizo entre nuestra habitación y el resto de la casa, casa que en estos instantes pertenecía a aquella sección del mundo que presentaba mayor grado de normalidad. Cruzó en camisón y descalza por la puerta, aunque presentaba claros signos de actividad (lo sospeché sobre todo porque trabajaba como probadora de cafeína). Su primer gesto al ver el libro yaciendo sobre la cama fue de desprecio.

-¿Qué hacéis con eso en la cama?

-¡Déjate de tonterías y ayúdanos!

Las siguientes horas se asemejaron a una tragicomedia griega. Mientras todos los compañeros de piso fueron acudiendo progresivamente e ingresando a nuestra habitación, se adjudicaban la experticia en el tema a pesar de ser la primera vez que habían presenciado tal suceso.

-Probad a hacer palanca con esa guitarra.

-Intentad voltear la cama

-¡No, será mejor separarlos con agua caliente!

Al final, uno de los compañeros que reclamó para si mismo el trono de adalid de la situación vociferó la que acabó tornándose la resolución más aplaudida.

-Dejémosles aquí, nunca podremos vencer a una fuerza tan hercúlea.

Los días y las semanas comenzaron a pasar por delante de nuestros ojos, mientras nosotros permanecíamos inmóviles en aquella cama. La pesadilla de cada día laboral por la mañana se había tornado perenne, y acabamos aceptando aquella situación con el sometimiento tácito característico del siervo a la autoridad, autoridad mobiliario-onírica en este caso. Una de mis compañeras de piso tuvo la delicadeza de cocinar para tres y acercarnos cada día a la cama un plato con el que poder llenar el estómago: Bratkartoffeln, spaghettis carbonara, diversos tipos de ensalada… durante un tiempo, tuvimos un viaje gastronómico por los mejores destinos del mundo, algo que en parte palió nuestra situación.

Tras varios meses en la misma situación, que dedicamos al estudio y la lectura por la imposibilidad de dedicárselo al deporte, mi compañera sugirió que deberíamos aprovechar nuestra experiencia de los últimos tiempos para poder establecer nuestro propio negocio como autónomos. Tras una negociación salvaje ([…]vale cariño[…]), tomamos la decisión de contactar con una empresa que surtía de materiales a las prisiones nacionales. Un mustio representante acudió una lluviosa tarde de Octubre a nuestra casa. Tras observar la situación, decidió que aquel negocio revolucionaría a los presidios a lo largo y ancho de la geografía. Tras estudiar durante un tiempo qué confería el poder a aquella cama, parece que dieron con el fondo de la cuestión.

Meses más tarde, las prisiones del país estaban llenas de aquellas camas que impedían salir una vez que uno se había echado una siesta, aunque tan sólo se hubiese tratado de un cabeceo. Las prisiones de alta seguridad acabaron llenas de habitaciones con camas, donde yacían peligrosos criminales. Camadas y camadas de mayordomos, que habían sustituido a los guardias de prisiones, se encargaban de cuidar el entorno de los reos.

Nosotros decidimos seguir en la cama.

 

The Bears Are Awaken

January 6th, 2012
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The Bears Are Awaken es una imagen de Sara Bonde

He sido el hombro para un amigo últimamente, y todas mis camisetas se encuentran bañadas en sus lágrimas. Mientras escucho la misma historia una, y otra, y otra vez en nuestro café favorito, con tan sólo pequeñas variaciones aquí o allí -como un disco roto por el devenir del tiempo- me esfuerzo en poder encontrar las palabras adecuadas para esta sinfonía universal del dolor del corazón. Me esfuerzo inútilmente, porque no existen estas palabras.

Una verdad palpable es que siempre nos encontramos en movimiento perpetuo, en uno u otro sentido. Somos un verbo, y no un sustantivo. Y no importa cuán profundo sea el agujero negro, siempre seremos más rápidos que la velocidad de la luz y seremos capaces de encontrar la salida y otear la claridad al final del túnel. Aunque no siempre es la claridad que uno espera.

Es curioso cómo durante el invierno apenas se puede recordar el calor del verano, a pesar de haberlo sentido mil y una veces. Entendemos el concepto de verano: sabemos que es una temporada en la que podemos andar descalzos, que contiene pájaros y flores, y sentimientos cálidos al compás de largos y verdes días. Pero nuestro cuerpo se olvida. Los asuntos del corazón se comportan de una manera similar.

Así recuerdo mi propio viaje al invierno (con cicatrices heladas que no duelen, aunque lo intenten). Podría parecer el final de la historia, pero no el de uno mismo. Somos un libro entero, ¿recuerdas?. Soy profeta y pecador en el mismo terreno. Atender a mis propias directrices lógicas es un anhelo imposible: parece que en estos asuntos uno no sólo es ciego, sino también sordo (por desgracia, no mudo).

Justo cuando el Sol comienza a levantarse un día inesperado, el corazón sale de su tumba y se da cuenta de que todavía es muy caliente para ser Enero. Sin embargo, advierte que el calendario muestra ya la página correspondiente a Junio: que los días contienen pájaros y flores, y que ya no queda ningún rastro de nieve. En ese momento, de no ser por las fotos que aún conserva, se pensaría que nunca existió una cosa como el invierno. Que debió ser una broma de mal gusto. El pasado puede ser como un payaso de circo borracho intentando divertir a unos niños en su primera comunión. Casi te dan ganas de reír.

¿Pero que otra cosa se puede hacer cuando ella, sencillamente, no está interesada en tí?

En cualquier caso, rebobinemos hasta el invierno…

La mala

La mala es la que te hace llorar. Ocurre cuando todavía eres incapaz de creer que esto te esté pasando a tí (¿Por qué? Tú eres invencible). Cuando te postras sobre tus imaginarias rodillas y suplicas que su sombra se convierta en carne. Ni siquiera eres religioso, pero crees que debería haber un dios para estos momentos. Nunca la cueva de tus reflexiones se encontró tan superpoblada por todos aquellos pensamientos tan oscuros, colgados del techo como murciélagos.

Te crees como el único vampiro en el Underworld que está enamorado de un ser humano. Un amor tan grande que literalmente se come tu desayuno cada día. El gran chico se encuentra ahora en pañales.

No puedes recordar tus días de guerrero. Todo lo que quieres es un vaso de chocolate caliente con unas gotas de veneno (por veneno naturalmente me refiero a alcohol) y arrastarte de vuelta al vientre de tu madre (o al hombro de tu padre), sin importar que tengas 20 o 50. Porque si el amor no conoce edades, el corazón no sabe como quedarse sólo -y no debería.

Así que si ella no devuelve las llamadas, e-mails o tus metáforas (o cualquier concepto o cosa pegajosa que puedas estar lanzándola), es posible que realmente esté cuidando de sus abuelos enfermos -tal y como te señaló- y no la queden fuerzas para dedicártelas a tí. También podría ser que sencillamente esté recomponiendo su vida, y la última cosa de la que quiere preocuparse en este momento eres tú.

Quizás ella esté enamorada del Yoga en lugar de estarlo de tí. Sin embargo, tu no dejas escapar a los celos porque sabes cuál es el siguiente paso: consigue un instructor de Yoga, dos semanas de entrenamiento intensivo y la probarás algo. O eso es lo que tú te crees.

Pero cuando apagas las luces y ella no está allí, recuerdas que la mayoría de las personas se sienten solas e incomprendidas, y acaban el día debajo de sus sábanas con los pies fríos. Tanto frío que si por casualidad (o por una ley universal y tácitamente no escrita) aquella persona perfectamente extraña con la que pudieses sentir una mutua desafección apareciese dejando una noche helada y azul detrás suya, como si un consciente Van Gogh la hubiese pintado especialmente para tí, nunca estarías demasiado ocupado o cansado para abrirla la puerta

La fea

Esta es la parte en la que tu vida se convierte en una comedia patética y ridícula (por supuesto, conserva algunos pequeños granos de diversión). Esto es como si el sadomasoquismo mental fuese una función divertida de observar en tu propio restaurante.

El punto clave es no esperar hasta que ella diga “no eres tú, soy yo”. ¡Por supuesto que eres tú! Yo no estoy rompiendo conmigo mismo, ¿verdad? En situaciones especialmente desesperadas uno se acerca para dar un abrazo o un tibio beso en la mejilla. Por lo menos, admite que es ella. Esto le da la esperanza de permanecer. Pero en su lugar, debería dar alas para salir huyendo de allí.

Si por algún otro evento desafortunado golpeas la cabeza contra la pared en este momento, te encontrarás tomando una carretera directa a la locura, tan sólo a unos pocos kilómetros. Con el problema añadido de que ya no tienes 15 putos años. Esto acaba llevando a muchos escenarios de locura que no merecen la pena ser desvelados: llamadas que se acaban descolgando, futiles cartas que nunca serán abiertas y en general pequeñas gotas de esperanza unidireccionales que nunca encontrarán un par allá en el mundo real.

La buena

No voy a decirte esto, porque ni tengo ni idea de cuán grande o pequeña será la tuya. Pero la primavera existe, puedo jurarlo. Y el verano es puro éxtasis. Así que si tienes tiene que arrastrarte o gatear por ahora, haz eso. A veces no hay otra forma de salir del infierno que caminar hacia atrás y descalzo por el fuego para coger impulso y saltar lejos de allí.

Lo que podrías hacer es buscarte un poco de té para leer estas futuras cartas que todavía no me ha enviado. Él (ella) trató de mandártelas por correo, pero parece que te has mudado, o quizás que simplemente no estás en casa o el buzón está siempre lleno.

Querido no amado amante,

Sé que ahora aspiras a ser tú mismo, pero trata de ver el lado menos apocalíptico de las cosas. No amas a alguien debido a sus reacciones a tu amor, sino debido a sus acciones en tu vida.

Amas esas acciones desde un lugar que ya has habitado, y con la esperanza de que pueda ayudarte a convertirte en una mejor versión de ti mismo; nada a la superficie, no te ahogues en un dolor sin sentido.

Si tu amor se puede considerar verdadero y no sólo balanceo o enamoramiento adolescente, no tienes que sentirte humillado por mi respuesta. Y si se trata de enamoramiento adolescente, a continuación, vete a por algo de comida sana y observarlo en la caja tonta.

Tu amor es libre, vivo, se mueve, y nunca puede ser cancelado o perderse. Pero siempre se puede reciclar -en arte, música, palabras, y todo tipo de servicio a los demás seres.

Ponte a trabajar, ya. El amor es un movimiento, no un sentimiento.

{…}

Estimado amante rechazado,

Tómate un descanso. ¿No estás cansado de los excesos? Vete a dar un paseo, a hablar con un amigo (están forzosamente obligados por ley a escucharte a no ser que se desmayen).

Comer un poco de verdura, cuenta chistes, mira vídeos divertidos, nota como todo lo vivo y lo nuevo es viejo bajo el sol. Hazte con una mascota que te ame incondicionalmente (mejor que nada, ¿no?). Respira adentro, afuera, profundamente, poco a poco.

Tus pulmones no van a doler siempre

{…}

Estimado amante loco,

Zanja el drama. Es agotador. El amor no se supone que deba ser la guerra. Sé que parece ser la mujer más bella del mundo, pero créeme, no lo es.

Hay más belleza que fealdad en la mayoría de la gente, todo depende de las circunstancias y del tipo de gafas que estemos usando. Cada belle puede convertirse en una bruja, simplemente dála un par de meses. Nada ni nadie es perfecto.

Todo el mundo va al baño y no es bastante.

{…}

Estimado amante insatisfecho,

Puedes creer que nadie puede darte lo que ella te da, y tal vez tengas razón: ella es única y habrá una ciencia formal que estudie todo lo que es capaz de hacer. ¿Pero y si alguien te pudiese dar más?

Tus sentimientos no estarán de acuerdo, porque tendemos a ver el vaso medio vacío. Pero si necesitas un cerebro para pensar en este instante, puedes tomar el mío sin ningún problema: estoy algo más adelantado en el futuro, y todo lo que puedo decirte es que allí te ves bien.

La puerta de tu jaula está desbloqueada. Eso sí, no mires hacia atrás hasta que estés demasiado lejos para volver.

{…}

Estimado y encantador amante,

Te mereces mucho más. Sea cual sea tu amor ideal debe estar vivo en algún lugar, y si no se ha materializado todavía, es mejor que sea el tiempo el que lo traiga hasta el momento presente, antes de lamentarse porque nadie se da cuenta de tu grandeza.

¿Por qué esta debe ser diferente de todas las lecciones que la vida está tratando de enseñarte? Lo que te hace feliz y te llena debe de ser real – si aún no está en tus manos – de lo contrario no sería real tampoco.

Si una planta necesita luz solar para sobrevivir y florecer con la vida, es lógico que debe haber un sol en alguna parte.

Y si ella estaba fuera de lugar accidentalmente en la sombra, ¿no la animarías a hacer todo lo posible para acercarse hacia la luz?

Con ojos cansados, mentes cansadas, almas cansadas, dormimos

November 6th, 2011
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Domingo al alba: estado de ánimo borrascoso, con pocos claros y una probabilidad de precipitaciones del ochenta por ciento en concomitancia con un cielo que se conjetura a través de los ventanales translúcidos. Un chico con gafas sostenía un voluminoso libro contenedor de alguna de las áreas del saber, aunque sin su conocimiento era el libro el que le devoraba a a él. La rutina hacía que las páginas se fuesen pasando de manera mecánica, sin conseguir que el contenido sedimentase en un cerebro abstraído por las circunstancias. Aparentemente distraído, un cigarro expele su carga de humo y se consume sin estar siendo cumplido el propósito para el que fue tenaz y manualmente enrollado. Aquel chico en realidad pensaba en el por qué de los cómos y en todos los cuándos que jamás llegaron a ser pasado, que ni siquiera han acariciado las mieles del presente.

-No lo estás haciendo – la voz que brotaba de aquel hombre anciano posando justo en frente sonaba repetitiva. Por un instante, él recordó todas aquellas películas de protagonistas caducos determinados a acabar con su vida. La disyuntiva más frecuente era si había vida después de la muerte, pero él sólo se preguntaba si había vida antes de la muerte.

-Estás ahí sentado, y no lo estás consiguiendo -. Él obviaba deliberadamente los argumentos del anciano. Atrás quedaban aquellos años grabados en blanco y negro en su memoria. Tiempos en los que la rebelión era inconsciente e inevitable, en las que estaban presentes aquellas guerras fraticidas para forjar su personalidad y de camaradería encubierta consigo mismo. Lejos quedaban algunos compañeros parapetados en la misma batalla, y que compartían con él anécdotas que más veces había narrado en su vida. Después ya, en technicolor, todo había cambiado. Rutina conseguía instaurarse por momentos en ese escalón de su vida, a pesar de las cruentas batallas que él lidiaba para eludir lo que se estaba convirtiendo en una realidad inapelable.

-La soledad, como la venganza, se sirve siempre fría. No sé exactamente cuál de los dos platos te estás comiendo en este preciso instante, pero te aseguro que los dos serán igualmente insípidos. Eres lo que la gente recuerda de ti. Y yo, ahora, no soy nada. – El chico apretó los puños sobre el mastodóntico libro después de la última frase. Ejercía de geólogo con su vida personal, buscando el instante en el que poder pasar de un estrato a otro (preferiblemente hacia abajo). Tanto tiempo había pasado desde la última caída que aquella película en blanco y negro presentaba demasiadas lagunas. La verdad dolía mil veces más de lo que el podía esperar, y escuchando las palabras del anciano sentía mil puñales de frío atravesando cada centímetro cuadrado de su piel.

Decidió entonces moverse al polo extremo del sofá, para evitar situarse en frente del deteriorado espejo.

[With tired eyes, tired minds, tired souls, we slept] es un tema de Explosions in the Sky

The Deep South

August 11th, 2011
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España profunda
He pasado multitud de veranos de mi adolescencia en un pueblo de esos de la España profunda, de esos ocultos entre valles y precarias comunicaciones de tren. Menos de 2.000 habitantes, con críos corriendo por las calles y jugando hasta las tantas de la noche, sin miedo a nada, porque nada había que temer. Las abuelas que yo nunca tuve eran de las del moño forzado y luto perpetuo, luto eterno por todos los que se murieron antes que ellas. Nunca las ví vestidas con ningún otro color. Y recuerdo su olor a rosas, porque siempre tenían un tarrito de crema con olor a rosas que le traía una chica que trabajaba en la urbe, y sus caras totalmente arrugadas y, sin embargo, cálidas y suaves al tacto.

Todas las arrugas del mundo se concentraban en sus caras, porque en sus manos y en sus piernas no tenían ni una. Manos rojas, calientes, muy suaves, aunque de dedos finos, y sus piernas eran la envidia de las mujeres jóvenes por lo bien hechas que estaban.

En el pueblecito de esas abuelas, donde pasé tantos veranos y tantas navidades, no olía a campo y ganado. Olía en verano a flores, a fruta, porque la huerta estaba casi detrás de cada casa, y en invierno… En invierno olía a chimenea en la que la madera se quemaba. Me encantaba pasear por las calles desiertas de las noches de invierno, bajo un silencio atronador, sin coches ni semáforos. Algún vecino apresurando el paso para llegar a tiempo a la cena, o volviendo de visitar a alguna de sus esquivas amantes. Siempre se cruzaba un “buenas noches” aunque apenas lo conocieras, porque a fin de cuentas seguro que había alguna conexión. Y recuerdo esas cosas, pero es curioso que casi lo que más recuerde sean los olores. Y no recuerdo un olor, sino una mezcla del que provenía de las castañas asadas, patatas con su piel, pan tostado con aceite, reuniones alrededores de los portales de un hogar para contar historias, o simplemente el olor del silencio. Todas las abuelas tenían tenía una mecedora donde se sentaban todas las noches, al lado de su portal o de la chimenea, y disfrutaban con sus nietos alrededor de la lumbre, el delantal colmado de caramelos y castañas para dárselos poco a poco, mientras los más mayores disfrutaban de una cerveza al bar o preparaban la cena.

Los abuelos que yo recuerdo llevaban las camisas tan bien cerradas que daba la sensación de que se ahogaría. Los cinturones eran de cordel y nudo pero los domingos, antes de ir a misa, aparecían tan arreglados que se quitaban de encima ese montón de años que el mucho y duro trabajo les había dado.

Y es que en los pueblos del [sur | centro] profundo los domingos la gente se engalanaba con sus mejores ropas, y éramos los de ciudad los que desentonábamos con ese modernismo inmaculado mal entendido, con esa superioridad tan inferior, faldas imposibles llenas de arrugas, trajes estirados… Los domingos era fiesta, y el pueblo entero se juntaba en la iglesia (las mujeres oraban, los hombres esperaban en el bar) para escuchar el sermón de don Alfonso, un cura que si tenía que decir con nombre y apellidos que había pillado a fulanito y menganita besándose en un portal lo decía, provocando con ello muchas conversaciones a la salida del templo.

Y después de la misa, el aperitivo: los bares se llenaban de gente deseosa de tomar una cerveza, un vino, una tapa de queso, lo que fuera, charlar con los vecinos y echar el rato antes de meterse en casa para comer.

La ventana del tren, convertida en televisor improvisado, dibujaba cada fin de semana un paisaje que nacía y moría a cada instante, presa de la velocidad. Los tonos verdes se confundían con los marrones y el sol, exhuberante, aportaba algo de alegría a la escena. Recorrer esa distancia, unos 200 kilómetros, era un ritual rutinario del que disfrutaba cada vez que lo hacía. Me dejaba llevar, aún cuando no tenía motivos para hacerlo, por la melancolía. Recordaba momentos pasados y me olvidaba del futuro,y mezclaba todo en mi memoria hasta crear el material del que, dicen, están hechos los sueños. España es honda y profunda, como un infierno. España es profunda y taconea pese a quien le pese, y se abanica y se toma un chato con tortilla, mientras expide su olor a ajo y lejía.

Dicen que los recuerdos que se guardan provienen de la infancia. Mi primer recuerdo proviene de la adolescencia.

Alboroto, algarabía, griterío, barahúnda, escándalo, bulla, bullicio

March 1st, 2010
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Mientras procuro encabezar una iniciativa para cambiar la entrada de la RAE, Lunes de “1. m. Primer día de la semana, segundo de la semana litúrgica.” a “1. m. Día de depresión, referente a la lejanía del descanso” y me dedico a poner mis múltiples asuntos en orden, la puerta de mi oficina se abre, mientras deja escapar un alboroto propio del momento inmediatamente después a un Tsunami o la colisión de un asteroide con el planeta. Por la puerta cruza mi enemigo declarado, Mohammed (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia). Mientras habla por su teléfono rivalizando en intensidad de voz con el motor de un Boeing 747 defectuoso, y golpea su mano contra su pantalón vaquero de 5 € (sin rebaja aplicable(, me dedica un “Good morning”, mientras mis ojos inyectados en sangre por su irrupción devuelven el mismo saludo como si de una pelota de paddel se tratase.

Mi enemigo Mohammed proviene de un país localizado entre los meridianos 60º y 120º, en el que parece ser el silencio es motivo inmediato de apedreamiento público o algún otro sistema tradicional de ajusticiamiento. Mis últimas visitas a la sección de apareamiento de elefantes esquizofrénicos en el Zoo fueron más tranquilas que cualquier día de trabajo con él. Mientras lanza con furia sus objetos personales contra la mesa, se sienta en una silla y empieza a tocar la batería imaginaria, no para de hablar por teléfono y golpear objetos con la mano. Su localización es mi más inmediata espalda.

Mohammed, que tiene alergia al plástico y sus derivados, entiende que debe confraternizar más conmigo. Para ello, pone en manos libres su móvil para que pueda disfrutar del último hit del país que se encuentra entre los meridianos 60º y 120º. Lamentablemente, nuestra concepción de la palabra disfrute parece discernir en lo fundamental.

Astiado, procedo a colocarme mis Skullcandy de 55€ mientras busco cualquier canción con la intensidad suficiente para hacerme olvidar, para convencerme a mí mismo de que me encuentro en una solitaria y silenciosa oficina en la que puedo trabajar sin complicaciones, porque no hay interferencias exteriores que puedan distraerme de mi tarea.

Procuro concentrarme, pero la dificultad aumenta conforme Mohammed empieza a sacar sus gallos de pelea y colocarlos en su mesa. Al parecer, en el país que se encuentra entre los meridianos 60º y 120º, es tradición montar peleas de animales ilegales para obtener mayor rendimiento laboral.

Dándome la vuelta con un entusiasmo propio de alguien que quiere partirle la cara a su peor enemigo, le solicito con la mayor educación de la que puedo hacer gala que haga el favor de usar cascos y guardar sus gallos de pelea para otro momento. Mohammed, para quien la expresión “por favor” significa “sólo si quieres” se disculpa por el escándalo montado, guarda su móvil, sus gallos de pelea, y llama a sus amigos para cancelar las apuestas que estaba esperando con fervor para el combate de gallos del día de hoy. Con una cara que no da a entender “te amaré para siempre”, me vuelvo en mi silla y procuro esta vez procurar recluirme dentro de un sistema cerrado.

Mohammed decide que hoy no es necesario trabajar en la oficina, y decide realizar una conferencia telefónica de duración indeterminada. Dado que su interlocutor es sordo, Mohammed entiende que debe hablar lo suficientemente alto como para que el resto de los miembros de su oficina suframos una explosión timpánica.

Dado el estado de exasperación que me domina, decido que el destornillador presente debería mudarse en estos momentos al interior del cráneo de Mohammed. Con un rápido giro, agarro en la misma circunferencia el destornillador y lo giro para que haga impacto en las zonas blandas cerebrales. Con bastante éxito, el destornillador penetra limpiamente, mientras un pequeño chorro de sangre comienza a bullir por la herida y Mohammed se desploma sobre la mesa. Me aseguro de su muerte clínica, mientras extraigo el destornillador y me vuelvo a mi mesa. El resto de la oficina me aplaude y vitorea.

Despierto. Mohammed sigue en su competición de griterío personal. El resto de personal de la oficina parece estar teniendo el mismo sueño que yo. Finalmente, decido coger el ordenador y cambiarme de estancia.

Aachen y los Mormones

January 13th, 2010
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Aachen es una ciudad tranquila. Su quietud es sólo comparable a la superficie de astros muertos como la Luna. Hasta hoy, el acontecimiento más reseñable que me había ocurrido era perder el tren, o recibir cambio incorrecto en alguna de sus tiendas.

Pero hoy me ha ocurrido algo distinto. Caminando desde el trabajo a mi casa, me he encontrado con dos chicos jóvenes en una calle angosta y llena de nieve por los laterales. Tras dejarme paso, ya que sólo una persona podía cruzar por el estrecho pasillo e iniciar la conversación de rigor (“Danke”, “Bitte”), estas personas han osado romper el protocolo parloteísta. Al oir palabras de fondo que no se correspondían con las esperadas, he tenido que quitarme los cascos e intentar pasar del modo-música al modo-prestar-atención.

En un alemán muy correcto han empezado a hablar de fé y de Dios. Como naturalmente me ha pillado por sorpresa, he tardado unos segundos en reaccionar. Confundiéndolo con una falta de dominio de la lengua alemana, y dado mi aspecto no ario, han cambiado automáticamente al inglés.

-“Hoy queremos hablar de Dios contigo.”

Mi lóbulo izquierdo, que maneja los aspectos lógicos de mi vida, sugiere bajar la cabeza, girar mis piernas e iniciar la huida a velocidad de crucero. Mi lóbulo derecho, aquel que controla las emociones, ordena a mi sistema nervioso central que permanezca impasible reflejando un interés inexistente en mi mirada. La verdad es que es la primera vez que hablo con alguien en todo el día, y no quiero morir por falta de contacto humano.

-“Somos predicadores de la palabra de Dios.”
-“¿Qué es lo que piensas de Dios.”

Mi atea e irreverente mente, sin parar a pensárselo, ha dicho lo primero que se le ha ocurrido

-“En realidad no soy creyente.”

Los dos predicadores han cruzado miradas fugazmente, echando mano mentalmente al capítulo 4 de “Apología del Señor para ateos, niños y otras entidades herejes”

-“Podemos de todas maneras hablar contigo. Hay mucha gente que no cree en Dios porque es muy difícil”

Tras 3 minutos repitiendo lo que previamente había escuchado en el curso de Religión de 3º de la ESO, se ponen las cartas sobre la mesa

-“Nosotros somos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”

[Pienso automáticamente en nombres largos, como Felipe Juan Froilán de Todos los Santos]

-“¿Has oído hablar de nosotros?”
-“Si”
-“¿Qué sabes de la Iglesia Mormona”
-“Creo que es una sect…”

[Silencio incómodo]

-“…una escisión de la Iglesia Católica, que comparten parte de los dogmas de la Biblia”

[Respuesta aleatoria en curso]

-“No exáctamente.”

[3 minutos de charla irrelevante con cita incluída para el adoctrinamiento el sábado]

-“Danos un teléfono, para estar en contacto contigo”

Busco en la agenda del teléfono “Neno” y lo proporciono riéndome para mis adentros
-“Un saludo, y espero que os vaya bien”

Nada más llegar a casa, enciendo el ordenador y me conecto para buscar más información.

-“Mormones, Wikipedia…. Practican la poligamia, minipunto para los Mormones… los varones se casan a la edad de 18, minipunto para quedarme el sábado en casa… blablabla… blabla… blablabla”

El resto de puntos son sospechosamente parecidos a los de la Iglesia Católica. Dadas las circunstancias, el sábado tengo un plan más interesante, que es estudiar para el infernal Febrero que me espera. En otras circunstancias me habría pasado por su Iglesia Mormona para tener conversaciones vacías en las que nadie cambiaría su punto de vista

Errores que inducen a viajes

July 7th, 2009
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“Cierra los ojos y procura no respirar hasta que escuches algún sonido”. Es lo que recomiendan siempre en cualquier viaje a través del tiempo.

La primera vez queda grabada a fuego en la memoria como un parto. La sensación de vómito no abandona en ningún momento al individuo, y la vertiginosa velocidad de transporte, unida a la impresión de ingravidez y de vacío hace que cada uno de los segundos se alargue indefinidamente (contrariando así la propia naturaleza de los viajes, que supone rodear a la propia esencia del tiempo). Particularmente, siempre recomendé a todos mis pacientes que cerrasen los ojos fuertemente, hasta que fuesen capaces de ver aquellos puntitos de colores. Entonces, sabía que en ese momento violaba una pila de principios de la física que hace un siglo se suponían solidos e incontrariables.

Muchas de los viajeros intentaban enmendar sus errores pasados mediante estas travesías. Jamás leyeron el primer principio de la neo-física del futuro:

1.- La conciencia es imborrable

Títeres

July 7th, 2009
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A veces pienso que es la marioneta la que maneja los hilos. Uno mueve las varillas y el títere responde de manera que parece autónomo e interactúa con su entorno, y a veces interactúa con uno mismo y le obliga a uno mismo a interactuar también. Accinó reacción, acción, reacció;, y entonces es cuando pienso que es la marioneta la que maneja mis hilos, que soy el títere de un títere, que somos títeres encerrados en un retablo encerrado en otro retablo, que somos títeres.

Diarios del futuro

July 24th, 2008
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Buscaba con el primer paso el regreso a España. Doce meses parecían un ciclo de eternidad del que jamás conseguiría escapar. Las semanas entibiaron mis deseos. Me había acostumbrado a otros usos y moldes, a las interminables tardes políglotas, a las noches de risa y filosofía, a ser algo más que lo que había sido hasta entonces. Apuré bastantes botellas en la última noche, recopilando memorias que se erosionarían al abandonar Alemania. Muchas fotos se perdieron, cosecha de muchas tardes y noches, estropeadas por las cámaras baratas y mi falta de talento. Los diarios nunca se terminaron de escribir, confiando en las seguridades del recuerdo. En ocasiones me pregunto si estuve realmente allí, o es un delirio de mi mente escritora, y entonces busco la foto de Aachen, donde la catedral se alza imponente; espontáneas fotos con decenas de almas, juguetes del polvo en el fondo de mi disco duro; algún rincón ajado de mi memoria, que contiene lo más importante.

Cuando estas líneas lleguen a su punto y final, agotaré algunas de mis últimas reservas de vino rosado.

¿Qué haces?

May 6th, 2008
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¿Qué estás haciendo?

Giro en sentido contrario a las agujas del reloj. Con cada giro que hago le robo al planeta un poco de su momento angular, y hago que su rotación sea más lenta – alargando la noche, alargando el amanecer, dándome en definitiva más tiempo aquí, contigo –

Persépolis

November 4th, 2007
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“Persépolis” es la conmovedora historia de una adolescente en Irán durante la Revolución Islámica. Es a través de los ojos del precoz y abierto Marjane, un niño de nueve años, que vemos las esperanzas rotas de la gente rotas con los fundamentalistas asumiendo al poder- forzando el uso del velo en las mujeres y encarlando a miles. Inteligente e intrépida, ella engaña ” a los guardas sociales ” y descubre al punk, ABBA e Iron Maiden.

www.persepolislapelicula.es

Kaufen

July 30th, 2007
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Tiempos nuevos…

July 22nd, 2007
Posted in Exposición fotográfica, Misticismos en la vida
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Imágenes de la que ya está confirmada como mi vivienda durante una parte importante de mi vida. El día 1 de Agosto iré a Eindhoven, y de allí a Köln y a Aachen, para una primera toma de contacto con el sistema de transporte germano y la ubicación de los puntos de referencia en la ciudad. El día 18-19 de Septiembre me ubicaré allí de manera definitiva.

Año de cambios a punto de comenzar… Naturalmente no tengo miedo, pero si un sentimiento de inquietud que a duras penas consigo apaciguar. En mi balanza personal de valores hay mucho que perder y mucho que ganar. Lo que tengo claro es que el que no se mueve, caduca. Era una decisión que iba a tomar de un momento a otro, y creo haberla tomado en un momento adecuado. Me espera un año aprendiendo alemán, un año estudiando en otro país, un año de apertura y enriquecimiento cultural, de ampliación de mis puntos de vista… un año de ampliación de mi campo de batalla.

He conseguido independencia económica para poder animarme a dar este salto (tras tanto tiempo trabajando, tanto de paro como de una pequeña nómina que mantendré allí conseguiré el sustento necesario para no hacerme paterno-dependiente), aunque no tanto independencia sentimental en muchos aspectos.

Gracias a los que en un momento u otro, de una manera u otra, me han animado y/o apoyado. A todos ellos, e incluso a alguno más, espero que sepáis que os llevo muy dentro de mí (aunque con el paso de los años mi corazón se haya computerizado enfriado, y no consiga manifestar más sentimiento que la salida de texto de una consola). Y que nos veremos en los bares.

Saludos.

Jarabe de Palo – Agua

July 17th, 2007
Posted in Letras de porcelana
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Cómo quieres ser mi amiga
si por ti daría la vida,
si confundo tu sonrisa
por camelo si me miras.
Razón y piel, difícil mezcla,
agua y sed, serio problema.
Cómo quieres ser mi amiga
si por ti me perderia
si confundo tus caricias
por camelo si me mimas.
Pasión y ley, difícil mezcla,
agua y sed, serio problema…
Cuando uno tiene sed
pero el agua no está cerca,
cuando uno quiere beber
pero el agua no está cerca.
Qué hacer, tú lo sabes,
conservar la distancia,
renunciar a lo natural,
y dejar que el agua corra.
Cómo quieres ser mi amiga
cuando esta carta recibas,
un mensaje hay entre líneas,
cómo quieres ser mi amiga.

Cuando la audiencia muere

July 5th, 2007
Posted in Curiosidades
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Me siento sólo.

No se porqué, me siento sólo.

No hay nada de malo en ello, cada cual es acreedor de unos años (mas o menos gloriosos) de existencia, en el que hace crecer a sus fantasmas, se rodea de ilusiones, ambiciona, traza un plan de vida que ejecuta con mayor o menor éxito…

…y en definitiva se produce una inmersión aparentemente controlada en la realidad, donde uno intenta cumplir con ciertos estándares de buen comportamiento, siguiendo las directrices marcadas y dando el pequeño y sutil toque personal a sus acciones cotidianas.

No hay nada de malo en estar sólo. (Casi) Siempre lo he estado, he sobrevivido a ello sin ningún tipo de herida y con una adaptación sólida, aprendiendo de ello y valiéndome para seguir adelante.

Y creo que cometo el error de ceder parcelitas del corazón que luego pueden ser recalificadas. Retrocedemos en el punto de la confianza mutua unos cuantos niveles, nos estabilizamos y se vuelve a seguir caminando en dirección Norte. Pero se quiera o no, es inevitable: ciertas cicatrices quedan…

…a uno le duelen…

…asume que 1+1 siempre son 2, por muchas veces que lea cuentos de princesas y príncipes…

…y se da cuenta que no la gloria no existe, tan sólo la existencia. Vivimos en una carrera hacia adelante, en la cual cada obstáculo nos hace correr más, sin mirar, a ciegas…

…hasta perder el control de la locomotora…y no siempre tenemos por qué descarrilar.

Supongo que al cabo de los años, tan sólo quedará mirar hacia atrás, reirse de todas cicatrices (sólo) y, ya que no feliz, al menos con la conciencia tranquila.

Y en cualquier caso, me da igual.


Fascinate, fascinate, fascinated
With the underclass
She broke down, she broke down, she broke down
and decided to act

For every new baby
Investment, investment
for every whore, relief

No matter a drunkard,
a swineherd, a spaniard
we’re all treated equally

Canada, Cana-daddy-doody-da
Let her keep a memento
She has not been able to sleep
Since the days of Trudeau
On music, on painting, distract us with drying
and don’t let the audience die

Watch Alice get better, and Peggy get stronger
they’ll still publish once in a while