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Cachoeira

March 23rd, 2005 March 23rd, 2005
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Candomblé gana fieles

January 21st, 2005 January 21st, 2005
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ás allá de las fachadas de las iglesias y terrazas en el arenoso lado norte de Río, donde termina el asfalto y empiezan los caminos de tierra, Brasil se transforma en a África.
El sonido de los ‘atabaques’, o tambores africanos, se eleva en el aire de la noche desde una casa de ladrillos ilegal, y un tenor canta a todo pulmón invocaciones en la antigua lengua yoruba de Nigeria.
Dentro, niños algo aburridos juegan tranquilos mientras las mujeres con faldas desordenadas bailan en círculo, cantando para invocar a los orixas, los dioses adorados por sus ancestros africanos.
Este es el candomblé, una religión que en el pasado estuvo prohibida en Brasil y que ahora gana aceptación pública, superando una competencia feroz y a veces violenta.
Llevada a Brasil por esclavos africanos, religiones como el candomblé, tambor de mina, batuque y umbanda se han practicado durante mucho tiempo en secreto, con sus deidades disfrazadas de santos católicos. La diosa del mar Imanya, por ejempo, se transformó en la Virgen María.
Incluso después de que se aboliera la esclavitud en 1888, el candomblé siguió siendo considerado primitivo, si no blasfemo -terreno de los pobres y desposeídos.
Ahora las religiones afro-brasileñas están floreciendo en todo Brasil, incluso entre la clase media. “El candomblé sigue creciendo porque la gente está buscando apoyo espiritual. Están siempre yendo de iglesia en iglesia, pero cuando se ponen serios con el candomblé, se transforma en un asunto de la familia”, dice la Madre Eliana, que dirige unos 4.000 ‘terreiros’, o templos candomblé en Río.
“Se están abriendo nuevos terreiros. Es imposible llevar la cuenta de todos”, dijo Ricardo Oliveira de Freitas, un investigador asociado al Instituto Superior de Estudios Religiosos, un laboratorio ideológico de Río.
La oposición más fuerte proviene de las iglesias evangélicas, que también están creciendo rápidamente en el tradicionalmente católico Brasil.
Desde los años ochenta, los evangélicos han atacado físicamente los terreiros, lanzándoles piedras y realizando ruidosas protestas a las puertas de los templos.
Los predicadores los reprueban, especialmente su sacrificios rituales de animales de granja, calificándoles de obras del demonio.
Los sacrificios de animales son difíciles de ignorar.
Las ofrendas de sangre y de partes del cuerpo de los animales se ven normalmente en las esquinas de la calle. Algunos creen que los ataques de los evangélicos han fortalecido el candomblé.
En 2002, los seguidores del candomblé ganaron dos juicios por difamación contra la Iglesia Universal del Reino de Dios, que publicó fotos de ellos en su diarios diciendo que estaban poseídos por el demonio.
“Con los juicios, los seguidores del candomblé empezaron a descubrir que tienen derechos garantizados por la Constitución. Este fue un poderoso mensaje al pueblo, que durante años tuvo que disfrazar su religión”, dijo José Marmo da Silva de Ato Ire, un grupo que trabaja distribuyendo información sanitaria en los terreiros.
El antropólogo Raúl Ludy, autor de libros sobre el candomblé, dice que los evangélicos han cambiado de tácticas: “En lugar de atacar el candomblé, algunas iglesias están incorporando algunos elementos del culto en sus servicios -no los rituales complejos, pero sí elementos que son familiares para los que se han criado en la religión”.
Freitas, investigador, dice que los centros de candomblé tienen un atractivo social del que carecen muchas iglesias.
“En los terreiros la gente come, coquetea y corteja. Es una religión que celebra la vida”, dijo. No tienen problemas en aceptar a los homosexuales, las prostitutas y otros que son marginados por las iglesias más importantes.
Brasil se ha presentado durante mucho tiempo como una sociedad multicultural, pero en los últimos años se ha dado cuenta de la mitad de piel más clara de la población de 182 millones de habitantes controla la mayor parte de la riqueza y poder de la nación.
En la década pasada el movimiento de derechos civiles para los negros ha estado exigiendo beneficios tales como cuotas raciales en las universidades, contratos, empleo y en la televisión y en roles de películas.
Silva dijo que muchos terreiros desempeñan una función, sirviendo como centros de la conciencia negra donde la gente se informa sobre salud, educación y derechos civiles.
Pero algunos se preocupan de que la creciente popularidad del candomblé lo distancie de sus raíces. “Un montón de gente sigue una clase y se declaran maestros”, dice la Madre Eliana.
“Pero abrir un terreiro es una obligación seria. Hacemos un montón de cosas, como sacrificios de animales y escarificaciones rituales, que asustan a la gente. Tenemos que preparar a la gente para que entiendan por qué lo hacemos”.

Tomado de mQh

Saudade

January 20th, 2005 January 20th, 2005
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Una palabra portuguesa considerada intraducible.

En portugués brasileño, esta palabra sirve para describir el sentimiento de pérdida o ausencia de alguien o algo. Por ejemplo, la sentencia “Eu sinto muitas saudades de você” (Siento mucha “saudade” de ti), se traduce directamente como “Te hecho mucho de menos”.

Algunos especialistas piensan que el uso de esta palabra se inició durante el descubrimiento, intentando dar significado a la soledad y la tristeza para aquellos que eran apartados en largas y tediosas jornadas en el desconocido océano atlántico. Aquellos que permanecían en tierra -la mayoría mujeres e hijos de los aventureros- continuamente sufrían con su ausencia, y llegó a ser considerado una manera de vida portuguesa: el constante sentimiento de ausencia, abatimiento, la tristeza de algo que está perdido a muchos km de distancia. Muy pocos lenguajes en el mundo tinen una palabra de significado similar, haciendo que “Saudade” sea una marca indistinguible del modo de vida brasileño. Es el título de una de las canciones mas famosas de Cesária Évora, en el que ella canta sobre lo que siente sobre su hogar, y también usada por el cantante francés Etienne Daho. Ahora estoy empezando a liberarme, estoy empezando a abrazar su significado, su léxico, su forma, a contornearme con la palabra en un solo baile, a saborear su tacto dulce y amargo, a sentirla en cada célula de mi organismo. Ahora ya sé lo que quiere decir Saudade.

Brasil: Música

December 25th, 2004 December 25th, 2004
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Descubrir Brasil equivale a un reencuentro con la música, las músicas, y perderse en ellas hasta no ser mas que la música del propio cuerpo. Aqui, la música es una manera de vivir, alegre o triste, que importa. La música permite existir. Pocos pueblos viven tan musicalmente. Aqui, incluso la lengua portuguesa ha cambiado de tono para introducir música, y el simple sonido de las palabras ya hace ondular el cuerpo. En primer lugar, está la samba, naturalmente -llamada “el” samba o “su majestad”- que, como ella misma dice, nace del corazón. La samba puede ser lenta, una canción, casi un blues:(samba canção); puede ser un himno al ritmo trepidante y entrecortado de los desfiles de carnaval (samba de enredo), o incluso una marcha provocadora del entusiasmo colectivo (marcha rancha). Pero sobre todo y siempre samba, esa samba que se crea aprovechando un juego de palabras, un deseo expresado, un recuerdo recobrado, una frase fugaz. Compuesta en la mesa de una taberna, percutiendo con los dedos una caja de cerillas, la samba recorre el barrio, la ciudad, aparece en la radio y, de un día para otro, está en todos los labios, en todas las lágrimas, asomando en todas las sonrisas. Id a escuchar a Paulinho da Viola o Beth Carvalo en Rio, a José Bezera da Silva en São Paulo, o a Martinho da Villa y lo comprenderéis.

La samba lo digiere todo. La música brasileña recoge las múltiples influencias de la música mundial y las devora, pero con su propia salsa. Hija de los Beatles o de los terreiros, todo lo asimila. Y surge la Bossa Nova, la de Tom Jobin, desaparecido en 1994, que compuso mas de 500 partituras, desde Orfeo Negro hasta Chica de Ipanema o Desafinado, y la Bossa del también desaparecido Vinicius de Moraes y de João Gilberto, que parece murmurar su música en nuestro interior. Caetano Veloso, el poeta y músico mas turbador, está mas allá de la samba, mas allá de las estrellas. Por tanto, si le véis pasar en concierto, corred, dejadlo todo, no os lo perdáis. Escuchad tambien la voz de Gal Costa, “la voz que mantiene toda la pureza de la naturaleza, donde no hay pecado ni perdón”. Gilberto Gil, otro bahiano de ritmo fuerte y seductor; y también Chico Buarque, el carioca en el cual anidan, a la vez, la vena popular de la samba de cualquier esquina de la calle y el intelectual rigoroso, de gramática matemática. En Minas Gerais es la voz, son las voces de Milton Do Nascimento las que viven en la montaña tropical…

Las nuevas corrientes se afirman. Hoy, Brasil digiere el rap, como ayer digería la música pop, Retorno a lo real “crudo y duro”, y sin embargo swing. El de los Racionais o de Raça Negra, en São Paulo, que mueve a multitud de jóvenes en estadios y plazas, bailando y manifestando su odio a la policía; y el afro-rap de la comunidad Olodum, en Bahía, que es al Brasil negro lo que Johnny Clegg es a África. Comprad los discos de Raul Sexas, desaparecido repentinamente en 1992, que canta la rabia y el deseo de una juventud marginada, y cuyas palabras tararean todos los bandidos de 19 años.

Y, además, las músicas del Noreste: el foyro de energía calurosa, con sus ritmos caribeños, de acordeón y percusiones; el frevo de Recife o la languidez sertaneja. Habitualmente en Brasil hay conciertos en todas partes. No son caros y raramente aburrirán. Y es que los brasileños no sienten vergüenza. Muchas veces, por la noche, la música llega sola, entre amigos: basta una guitarra, una caja de cerillas y saudade, esa palabra que otras lenguas ignoran y que es, quizá, el secreto de una música que está en la naturaleza misma de las cosas.

Locura locura

December 9th, 2004 December 9th, 2004
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Ya no hay marcha atrás, 11 de Enero a las 6 de la mañana desde Barajas y la vuelta el 18 de Enero a las 20:15 desde Rio. No tengo un duro, no tengo casa allí, no tengo alojamiento allí. Supongo que no demasiada gente se lo creerá, pero será una experiencia al menos.

EU NÃO FALO PORTUGUÊS

December 6th, 2004 December 6th, 2004
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Un hispanoparlante relata los infortunios que atravesó cuando cometió el error de pensar que el portugués era apenas una versión deshuesada del castellano

A diferencia de la mayoría de las personas ¿que entienden idiomas pero no los hablan-, a mí me sucede con el portugués, que lo hablo pero no lo entiendo. Es decir, aprendí la música pero me falta la letra. Yo pensé que español y portugués se parecían tanto que no precisaba tomar clases. Sin embargo, para salir de dudas, resolví preguntárselo a Norma Ramos, una buena amiga portuguesa que ha vivido en el Brasil.

– Norma: dime la verdad: siendo el portugués un dialecto derivado del español: ¿tú crees que necesito tomar clases de portugués? -le pregunté en el mejor portugués de que fui capaz.

– Al fondo a la derecha ¿me contestó Norma, y siguió comiendo.

Fue una experiencia terrible. Allí mismo decidí que no sólo iba a tomar clases de portugués, sino que Norma tendría que ser mi profesora. Ella aceptó con resignación misericordiosa. Y como yo le insistiera que me hablase en portugués todo el tiempo, me dijo que desde el lunes nos sentaríamos a estudiar dentro de su escritório. Me pareció bastante estrecho el lugar, pero llegué el lunes decidido a todo.

Yo creía que el portugués era el idioma más fácil del mundo. Pero la primera lección que saqué es que resulta peligrosísimo justamente por lo que una cree que se trata tan sólo de español deshuesado. Escritório no quiere decir escritorio, sino oficina; en cambio, oficina quiere decir taller y talher significa cubiertos de mesa. No me atrevía a preguntar a Norma cómo se dice escritorio (nuestra tradicional mesa de cajones); pero ella, que es tan inteligente, lo adivinó en mis ojos aterrados. “Escritorio se dice escrevaninha”, observó Norma. ” ¿Escriba niña? “, comenté desconcertado: “Así le decimos a las secretarias”. Norma sonrió con benevolencia. Le pedí que decretáramos un rato de descanso. “Un rato en portugués es un ratón”, respondió inflexible. “Fíjate lo que me pasa por hablar como un loro”, traté de disculparme. : “Un louro en Brasil es un rubio”, dijo ella.

¿Y rubio seguramente se dirá papagayo¿, comenté yo tratando de hacer un chiste. Glacial, Norma aclaró:

-Ruivo es pelirrojo, y papagayo es loro.

-Perdóname, Norma, pero es que yo hablo como si produjera basura.

-Vassoura, no Lixo. Vassoura quiere decir escoba.

-Y escoba, ¿significa?

-Escova significa cepillo.

Era suficiente para el primer día. A la siguiente lección regresé dispuesto a cometer la menor cantidad posible de errores. Le rogué a Norma que me regalara un café, a fin de empezar con la cabeza despejada. Me trajo café brasileño, a pesar de lo cual quise ser amable y dije que lo encontraba exquisito.

-“No veo por qué te desagrada me contestó ella”.

-“Al contrario: lo encuentro exquisito” insistí yo, sin saber que ya había cometido el primer error del día.

-“Esquisito quiere decir, en portugués, desagradable, extraño”, suspiró Norma.

Confundido, le eché la culpa a la olla.

“La panela” corrigió Norma. “No lo noté endulzado”, comenté yo. “La panela en portugués es la olla”, dijo Norma.

¿¿Y olla no quiere decir nada? ¿, pregunté yo.

“Olha quiere decir mira”, contestó ella.

¿Supongo que tendrán alguna palabra para panela¿, me atreví a decir (panela es como se llama en Sudamérica al azúcar morena).

“Panela se dice rapadura, minho menino”, sentenció Norma.

No quise preguntar qué significaba menino. De todos modos, no debía ser gato, como en español, sino chico, o algo así.

Norma estaba allí, en su escritório (¿en su panela?, ¿en su lixo? ) esperándome con infinita paciencia. Siempre en portugués, le pedí perdón y le dije que me tenía tan abrumado el portugués, que ya no me acordaba de mi apellido. “¿De tu sobrenome, dirás¿”, comentó ella: “Apelido quiere decir apodo”. Intenté sonreír: “Trataré de no ser tan torpe”. Dijo Norma: “No exageres: torpe es infame; inábil sí es torpe” .Con este nuevo desliz se me subió la temperatura. Quise tomar un vaso de agua (“vaso es florero “corrigió ella-: copo es vaso y floco es copo”) y me justifiqué diciendo que el viaje hasta su escritorio había sido largo, porque venía de una finca. “Comprimido, no largo; fazenda, no finca”, dijo Norma. “Largo quiere decir ancho, así como salsa significa perejil y molho significa salsa”.

Me di por vencido. Acepté que el portugués era un idioma difícil y entonces sí se le iluminaron los ojos a Norma. La cuestión era de orgullo. De ahí en adelante no me regaño sino que me mostró todas las diferencias que existen entre palabras homófonas de los dos idiomas. Caro se dice costoso, porque custoso quiere decir difícil; morado se dice roxo, porque rojo se dice vermelho, escenario se dice palco, porque palco se dice camarote, cadeira no es cadera, sino asiento, bilhete no es billete, sino nota: pero en cambio nota si quiere decir billete; maluco es loco y caprichosa es limpia, distinto es distinguido y presunto es jamón.

Era demasiado. Pedí permiso para no volver nunca a las clases de portugués, el idioma más difícil del mundo.

por Daniel Samper Pisano
Revista Cambio 16 .Nro. 1132