'Madrid' Category

El teatro mágico

March 21st, 2006 March 21st, 2006
Posted in Madrid
5 Comments »

Linea 6, trayecto comprendido entre ciudad universitaria y Moncloa. Una tarde más de vuelta a mi hogar, tras 8 horas en lo que algunos denominan su segunda casa. Mi vagón de metro es tan gris y triste como cualquier otro vagón de metro de Madrid, a esta misma hora. La práctica totalidad de las personas guarda silencio, mientras sus rostros reflejan un cansacio posiblemente inevitable a esa hora de la tarde. Es un vagón homogéneo, de aire ligero pero rancio. La mayoría de las personas no disfrutan de ninguna compañía, se limitan a asumir que otro día ha acabado, y mañana otro comenzará.
[rutina]
Los que mas suerte tienen comparten una onírica conversación con su compañero de estudios/trabajo/fatigas.

De repente, alguien que no encaja irrumpe en el vagón. No encaja por el hecho de que es un elfo, o se disfraza con bastante éxito del mismo. Quebrando violentamente el tedio silencio imperante en la zona, hace que el enrarecido aire comience a salir por la ventana, a pesar de estar las mismas cerradas. Me tira una pelota, mientras me grita una cadena de palabras que a duras penas consigo descifrar por la sorpresa. Se la devuelvo. Vuelve a lanzármela, indicándome que su destinatario debe ser otro. Al girar la cabeza, descubro una chica sola en el asiento, y con malicia la paso aquel extraño balón, quizás aquel sentimiento. Su mirada tiene un tinte de furibunda ira, y sin embargo su expresión me pide compartir el momento. Con una sonrisa, lanza el balón hacia un destino al cual mi campo visual no puede acceder. El señor elfo continua con su festival de danzas, saltos y gritos, en un vagón que hasta hace unos segundos no era mas que el reflejo de la deshumanizada y al mismo tiempo indispensable ciudad en que se ha convertido Madrid. Un chico, que no debe superar los 20 años busca en mi mirada su complicidad, que se la confirmo con una sonrisa. Algo irreal ha ocurrido en pocos instantes en el que posiblemente sea el lugar y el instante en el que más impera la rutina y el aburrimiento de toda la ciudad.

El vagón tenía un destino para mi, Moncloa. Preparo mis monedas para recompensar a aquel extraño individuo por tan inusitado espectáculo. Sus últimas palabras se quedan marcadas especialmente en mí:

“Espero que les haya quitado unas lágrimas, arrancado unas sonrisas, y que no pierdan la esperanza”.

Sale del vagón justo por delante mía, sin haber hecho ningún gesto extendiendo alguna boina, o algún recipiente desgastado donde recoger su sustento. Tengo el tiempo justo de intercambiar una furtiva mirada con el. Creo que ha sido de agradecimiento, quizás de sorpresa, no sabría decirlo. Pero casi dejo derramar una lágrima, y presiento que la mayoría de la gente que me ha acompañado está en mi situación.