
A veces intento escribir, la melodía de palabras encadenadas fluye desde mi cabeza, pero se pierde en el eco de algún lugar intermedio, y previo, a la salida bucal. A veces no intento ni quiero, pero por alguna ironía que Dios inventó, tengo que transformar un montón de pulsaciones del teclado en caracteres concatenados capaces de provocar en el lector una característica reacción cerebral. En la vida real, es algo parecido.
La mayoría de las personas son despreciables. Cuando alguna de ellas decide ir contra corriente, la corriente la acaba arrastrando. Existen pequeños icebergs que son capaces de aguantar cualquier tipo de marea. Lamentablemente, son icebergs, seres solitarios, que así se sentirán toda su vida. Cuando encuentras uno de estos icebergs, te sientes mejor contigo mismo, y la sonrisa se te amplía, y te llenas de nuevos propósitos. Pero claro, a veces tu eres un pez, y no puede existir ningún tipo de sintonía con un iceberg, así que te arrastra la marea pero sin llegar a integrarte en ella.
Y la mierda es que forma parte de esos días que ni me apetece ni quiero… ni sale; por lo que pensaréis que he vuelto a albergar a mi amigo salfumán en mi cubículo nasal… Pues no
65 days of Static of - Fix The Sky A Little